De la psiquiatría chilena al desierto de Arica
Claudio Naranjo (1932-2019) fue un psiquiatra chileno que dedicó su vida a la frontera entre la psicoterapia, la espiritualidad y la educación. Se formó en medicina en Chile, investigó en Estados Unidos y fue uno de los colaboradores cercanos de Fritz Perls, el creador de la terapia gestalt, de quien se le considera uno de los principales continuadores. Se interesó también por el budismo, el sufismo y el cuarto camino de Gurdjieff.
En 1970 participó en el entrenamiento que Óscar Ichazo impartió en Arica, en el norte de Chile. Allí conoció el sistema de los nueve tipos, que hasta entonces se transmitía como parte de un trabajo espiritual. Naranjo vio en él algo más: un mapa de la neurosis humana que podía enriquecerse con todo lo que sabía la psicología. Si quieres situar su papel en el conjunto, lo tienes en los distintos tipos de eneagrama.
De Ichazo a Naranjo: qué cambió
Ichazo había dejado formuladas las piezas: nueve pasiones, nueve fijaciones, las virtudes y las ideas santas, ordenadas sobre el símbolo. Su presentación era escueta y estaba pensada para un trabajo de escuela. Naranjo le dio carne psicológica.
Hizo tres cosas decisivas. Primero, describió cada tipo como un carácter completo, con su manera de pensar, sentir, relacionarse y defenderse. Segundo, conectó esas descripciones con la tradición clínica: con las categorías de la psiquiatría y con autores como Karen Horney, Erich Fromm o Wilhelm Reich, que ya habían descrito estilos de carácter muy parecidos. Tercero, convirtió el eneagrama en una herramienta de trabajo terapéutico en grupo, donde cada persona se reconoce viendo su patrón en acción.
Gracias a esa traducción a lenguaje psicológico, el eneagrama salió de los círculos esotéricos y llegó a terapeutas, educadores y público general.
La neurosis como pasión
Ira, orgullo, vanidad, envidia, avaricia, miedo, gula, lujuria y pereza: cada carácter, según Naranjo, se organiza alrededor de una de estas pasiones, una corriente emocional y motivacional que empuja la vida de la persona sin que ella la vea. La lista recoge los siete pecados capitales de la tradición cristiana y añade dos, el miedo y la vanidad:
- 1 ira · 2 orgullo · 3 vanidad · 4 envidia · 5 avaricia · 6 miedo · 7 gula · 8 lujuria · 9 pereza.
Con «neurosis» Naranjo no designa una enfermedad que solo tienen algunos. Habla de la condición común del ser humano: un oscurecimiento de la conciencia que nos aleja de nuestra naturaleza esencial y nos hace vivir en automático. La pasión nace de una sensación de carencia, de algo que se perdió en la infancia, y se convierte en una búsqueda compulsiva de aquello que falta. El 4 envidia porque siente que la plenitud está fuera; el 5 retiene porque teme agotarse; el 2 da para ser querido.
Junto a la pasión, en el plano mental, está la fijación: la idea o el hábito cognitivo que la justifica. La pasión pone el motor emocional y la fijación aporta la coartada. Visto así, el carácter funciona como un circuito cerrado que se alimenta a sí mismo, y el primer paso para salir de él es observarlo con honestidad.
La fuerza de voluntad sirve de poco contra la pasión; lo que la desarma es la conciencia. Cuando la persona reconoce su pasión en el momento en que aparece, se abre un espacio para elegir otra cosa, y ahí empieza a manifestarse la virtud correspondiente.
Los nueve caracteres
Naranjo prefería hablar de eneatipos o caracteres antes que de «tipos de personalidad». Con ello subrayaba que describía una estructura aprendida como respuesta a las circunstancias tempranas, aunque sobre una base constitucional, y no un temperamento innato.
En sus descripciones cada carácter se analiza en su dinámica interna: qué teme, qué busca, cómo se defiende, cómo se relaciona y cómo se sabotea. Además, relaciona cada eneatipo con estilos de personalidad conocidos por la psiquiatría, lo que ayuda a entender sus versiones más extremas. Y su mirada es exigente, porque se detiene sobre todo en el lado neurótico de cada carácter, convencido de que eso es lo que necesitamos ver para cambiar.
Leer a Naranjo impresiona en buena parte por esa exigencia. No suaviza los defectos ni los presenta como dones disfrazados. Cuando lo leas, puedes contrastar sus ideas con nuestras fichas, por ejemplo la del eneatipo 4, donde se ve bien la relación entre envidia y melancolía.
Los 27 subtipos
Ichazo ya había hablado de tres instintos, pero fue Naranjo quien describió con detalle cómo la pasión de cada tipo se expresa de forma distinta según el instinto que predomina:
- En conservación, la pasión se vuelca en la seguridad material, la salud y el refugio.
- En el social, se vuelca en el grupo, el estatus y el reconocimiento.
- En el sexual, se vuelca en la relación intensa con una persona.
Nueve tipos por tres instintos dan 27 subtipos, cada uno con un nombre que resume su estrategia. Algunos se alejan tanto de la imagen típica del tipo que parecen de otro número. De ahí surge la idea del contratipo: en cada eneatipo hay un subtipo que va contra la dirección de la pasión. El 6 sexual, por ejemplo, se muestra fuerte y desafiante en vez de miedoso, porque se enfrenta a la amenaza en lugar de huir de ella.
Probablemente sea la aportación más influyente de Naranjo en el eneagrama actual. Sin los subtipos, mucha gente no conseguiría reconocerse en las descripciones generales. Autoras como Beatrice Chestnut han continuado y difundido este trabajo.
El camino de vuelta: de la pasión a la virtud
El mapa de Naranjo no termina en el diagnóstico. A cada pasión le corresponde una virtud que aparece cuando la pasión se afloja, no a base de esfuerzo. La ira del 1 deja paso a la serenidad, el orgullo del 2 a la humildad, la vanidad del 3 a la veracidad, la envidia del 4 a la ecuanimidad, la avaricia del 5 al desapego, el miedo del 6 al valor, la gula del 7 a la sobriedad, la lujuria del 8 a la inocencia y la pereza del 9 a la acción.
Ese tránsito, para él, tenía poco que ver con portarse mejor y mucho con la conciencia. Consiste en darse cuenta, una y otra vez, de cómo se activa el viejo hábito, sostener lo que se siente sin actuarlo y dejar que surja una respuesta más libre. De ahí que combinara la psicoterapia con la meditación: una ayuda a ver, la otra a no identificarse con lo que se ve.
El programa SAT
SAT es el nombre del programa de formación que Naranjo creó a principios de los años setenta en Berkeley, California. Las siglas se interpretan en inglés como Seekers After Truth, buscadores de la verdad, y al mismo tiempo evocan la palabra sánscrita sat, que se asocia con el ser o la verdad.
El SAT combina varias líneas de trabajo:
- El eneagrama de la personalidad como mapa para reconocer el propio carácter.
- La terapia gestalt y otras psicoterapias, para trabajar las emociones en vivo.
- La meditación, de raíz budista sobre todo, para cultivar la atención y la presencia.
- El trabajo corporal y el movimiento, para desbloquear lo que el cuerpo guarda.
Se organiza en módulos residenciales intensivos y en grupo. Parte de una convicción: el autoconocimiento llega viéndose en relación con otros y atravesando lo que uno evita, más que leyendo. Tras unos años en California, Naranjo llevó el programa a España, Italia y varios países de Latinoamérica, donde se formaron muchos de los terapeutas que hoy enseñan el eneagrama en español.
En sus últimas décadas aplicó el programa también a la formación de profesores, convencido de que la educación era la vía principal para transformar la sociedad.
Educación, sociedad y patriarcado
Naranjo no se quedó en la persona. En varios libros extendió el eneagrama a la sociedad: sostuvo que la civilización está dominada por un modo de ser que llamó patriarcal, basado en la autoridad, la competición y la represión de lo instintivo y lo afectivo, y que eso se refleja en instituciones, escuelas y relaciones.
De ahí su insistencia en una educación que forme el intelecto y también la emoción, el cuerpo y la dimensión espiritual. Estas ideas han tenido eco en movimientos de innovación educativa en España y Latinoamérica, aunque también han recibido críticas por su carácter más ensayístico que científico.
Lo que se le debe a Naranjo y lo que se le discute
Sin Naranjo, el eneagrama seguiría siendo un esquema de escuela. Le dio una hondura psicológica que no tenía, abrió la puerta a los subtipos y propuso un camino de transformación concreto. Muchos de quienes enseñan eneagrama, en cualquier escuela, le deben algo.
También tiene límites. Sus correspondencias con categorías clínicas son interpretativas y no se apoyan en investigación empírica sistemática. Su estilo es denso y su mirada sobre la neurosis, muy exigente, lo que puede desanimar a quien empieza. Y el formato del SAT, intensivo y vivencial, requiere buen acompañamiento.
Si quieres leerle directamente, encontrarás sus títulos esenciales en nuestra lista de los mejores libros de eneagrama. Y si aún no conoces tu tipo, empieza por el test de eneagrama y contrasta el resultado con las descripciones.
Preguntas frecuentes
¿Claudio Naranjo inventó el eneagrama?
No. El símbolo lo difundió Gurdjieff y el sistema de nueve tipos lo formuló Óscar Ichazo. Naranjo lo desarrolló como psicología de los caracteres, describió los subtipos en detalle y lo integró en un método terapéutico, que es lo que le dio su gran difusión.
¿Qué es el programa SAT de Claudio Naranjo?
Es un programa de formación y transformación personal que combina el eneagrama, la terapia gestalt, la meditación y el trabajo corporal en módulos intensivos en grupo. Nació en California a principios de los setenta y después se extendió por Europa y Latinoamérica.
¿Qué significa que la neurosis es una pasión?
Para Naranjo, cada carácter está movido por una emoción de base, como la ira, la envidia o el miedo, que actúa de forma automática y nos aleja de nuestra naturaleza esencial. No la entiende como enfermedad: la ve como la condición común del ser humano, que se transforma al hacerse consciente.
¿Qué libro de Naranjo es mejor para empezar?
Su obra más completa sobre el tema es Carácter y neurosis, aunque es densa. Si ya conoces los tipos y quieres estudiar los instintos con detalle, su libro sobre los 27 subtipos es muy valioso. Para un primer contacto puede ser mejor leer antes una introducción general.















